¿Cómo penetran los virus?

Si una célula tuviera el tamaño de una habitación, un virus sería como aquella cucaracha que, sin saber cómo, se nos ha colado en casa.

El virus es el organismo vivo más pequeño que existe: solo se compone de una pequeña cadena de ARN y una coraza de proteínas. Tan pequeño y tan simple que muchos dudan en considerarlo realmente un organismo vivo.

Es por su simplicidad que resulta asombroso la eficiencia en su ataque:

  • En la ilustración se muestra com el virus penetra en el interior de la célula.

    En la ilustración se muestra com el virus penetra en el interior de la célula

    En primer lugar, el virus penetra en el interior del organismo a través, generalmente, de medios acuáticos: pequeñas gotitas de aire (gripe, catarro), pequeñas ampollas cutáneas (varicela, herpes), aunque los medios más solicitados son la saliva, sangre y semen.

  • Una vez en el organismo viajan discretamente hasta encontrar las células que se convertiran en sus víctimas. Cada virus solo puede infectar un tipo de célula, por ejemplo, el virus de la gripe ataca las células del tejido mucoso de la nariz y los bronquios (de ahí sus síntomas)
  • Cuando encuentra a su víctima penetra en su interior con igual discreción hasta alcanzar el núcleo de la célula donde liberará su carga genética (ARN).
  • El ARN vírico se mezcla con el de la célula quien inocentemente procesará la información fabricando nuevos virus.
  • Cada célula se dedica, a partir de ese momento, a fabricar cientos de miles de réplicas del virus que infectarán otras células y otras y otras. Como están tan atareadas produciendo virus, las células olvidan el resto de sus tareas vitales y no tardan en morir al servicio de su invasor.

Como se defende el organismo ante esta reacción en cadena?

Són los linfocitos los encargados de reconocer estos virus. En cuanto lo hacen también inician una carrera creando millones de linfocitos que lanzan miles de millones de anticuerpos (pequeñas moléculas que se adieren a la coraza de los virus en cuestión). Cuando el resto del sistema inmunitario reconoce los anticuerpos y aniquilan a los virus marcados.

Solo cuando el virus consigue reproducirse más rápido que los linfocitos tendremos problemas.

Tras tener una infección, los anticuerpos permanecen en nuestro organismo y quedamos inmunizados de por vida. Sin embargo, los virus de la gripe y del catarro varian su coraza cada año y por ello tienen la habilidad de infectarnos una vez y otra y otra.

Últimamente los medios de comunicación nos aturden con intensas informaciones de la “terrible” gripe porcina. Terrible, entre comillas, ya que solo ha infectado a pocos miles de personas en todo el mundo causando algunas decenas de muertes mientras que cualquier gripe hivernal (sin cobertura informativa alguna) infecta a cientos de miles de personas causando miles muertes CADA AÑO.

De modo que la tan publicitada gripe porcina no es ni cualitativamente i cuantitativamente tant importante como nos la pintan. Para tranquilizar un poco a quienes puedan haber siguo víctimas del virus histéricus les recomiendo la siguiente entrevista con Marc Siegel:

http://www.lavanguardia.es/free/edicionimpresa/20090501/53693890884.html (o si prefieres la versión impresa)

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