Científicos y charlatanes

Fue en el año 2004, en plena euforia esperanzada y bombo publicitario, cuando el bioquímico coreano Hwang WooSuk anunció que había conseguido generar con éxito una célula madre embrionaria a partir de otra adulta mediante la transferencia nuclear somática, es decir, inyectándola en un óvulo humano. Hwang era conocido por su adicción al trabajo: pasaba en el laboratorio dieciocho horas al día los siete días de la semana. Su emocionante artículo fue publicado en la revista Science en marzo de 2005. Investigadores de todo el mundo acudieron en peregrinación a Corea. El tratamiento con células embrionarias humanas parecía estar de pronto al alcance de la mano. Hwang se convirtió en un héroe en Corea y le propusieron dirigir el nuevo World Stem Cell Hub (Centro Mundial de Células Madre), financiado por el gobierno coreano.

En diciembre de 2005, la Universidad Nacional de Seúl anunció que las líneas celulares de Hwang eran pura mentira, igual que los artículos que había publicado en Science. La revista retiró los artículos. Ahora Hwang se enfrenta a cargos criminales. Ese es el estado de la situación.

tenemos que aprender que en un mundo invadido por los medios de comunicación, el constante bombo publicitario concede un crédito injustificado a las afirmaciones más disparatadas. Durante años, los medios de comunicación han vendido la investigación con células madre como un milagro inminente. Así, en el momento en que alguien anunció que el sueño se había hecho realidad, recibió entero crédito. Si eso es o no una prueba de que el bombo mediático representa un peligro, júzguenlo ustedes mismos.

Tanto los científicos como las universidades están cada vez más motivados por el éxito comercial, al igual que las empresas.

Todos los artículos de Hwang que se publicaron en Science habían sido supervisados por colegas suyos.

Artículos fraudulentos han aparecido también en el New England Journal of Medicine; los autores ocultaron información de vital importancia sobre infartos provocados por el analgésico Vioxx. En The Lancet se publicó una investigación sobre drogas y cáncer oral que resultó ser una pura invención.

La lección más importante que debemos aprender es que la ciencia no es algo especial; por lo menos, ya no. Tal vez lo fuera cuando Einstein hablaba con Niels Bohr y no existían más que unos pocos especialistas importantes en cada campo. Ahora, en cambio, Estados Unidos cuenta con tres millones de investigadores. La ciencia ya no es una vocación, es una profesión, una actividad humana igual de corruptible que cualquier otra. Los que la ejercen no son santos, son seres humanos, y hacen lo mismo que el resto de seres humanos: mentir, engañar, robarse unos a otros, entablar demandas, ocultar datos, falsificarlos, darse una importancia exagerada y desacreditar injustamente a los que sostienen un punto de vista opuesto. Así es la naturaleza humana, y nunca cambiará.

Max Thaler. Fragmentos de la revista Alumni News de Beaumont College. Extraído del libro “Next” de Michael Crichton.

Nuevo peligro: los anuncios mediáticos pseudocientíficos. El milagro nunca está a la vuelta de la esquina. La ciencia (la ciencia seria) es un proceso muy lento, requiere de mucho trabajo y constancia. El científico que realmente investiga no dispone de tiempo para publicitarse en los medios. El científico que presume de sus logros, más que científico es un charlatán.



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